La historia de Mónica y Aarón

En el 2010, para ser más exactos en octubre, usábamos nuestras bicis para ir de la Narvarte a casi cualquier cita o compromiso que tuviéramos en la ciudad. Pedaleamos constantemente hacia Polanco o Coyoacán y conforme más usábamos nuestras pesadas bicis de montaña, más crecía la necesidad de tener accesorios, pero estos no se encontraban fácilmente en las escasas tiendas de bicis de aquel año. Además, estos locales se enfocaban en su mayoría al ciclismo deportivo. Así que encontrar un candado seguro, o una alforja era complicado.

Mónica viajaba por trabajo ocasionalmente y fue entonces cuando surgió la pregunta “¿Y sí nosotros vendieramos estos accesorios que tanto nos gustan?”. Entonces, antes de cada viaje, nos dábamos a la tarea de hacer compras en Amazon y traerlas en la maleta, cada vez debía ser más grande y más pesada. Era un buen pasatiempo eso de fayuquear cosas de bici.

Decidimos comprar un dominio en internet y tener un catálogo en línea para la venta de luces, mochilas, alforjas y u-locks, pero el nombre nos causaba conflicto. Después de un par de horas de pensarlo llegamos a una conclusión: traíamos cosas de los viajes de Mónica, sus amigos más cercanos le dicen “Champi”, “Champiñón”, “Hongo”. Nos gustaba imaginar que los viajes eran rodando en bici: Ride, así que ese era el nombre Hongo Ride y el dominio estaba completamente disponible.

Como ciclistas urbanos principiantes contemplamos las cosas que nos gustarían tener PARA nuestras bicis, sin enfocarnos en lo que necesitamos para estar SOBRE ellas. Al darnos cuenta comenzamos a traer impermeables, y claro, fueron otro gran producto que se movía muy bien.

Comenzaron las llamadas telefónicas, la primera vez que nos preguntaron al otro lado del teléfono: “¿Estoy hablando a Hongo Ride?”, morimos de risa. No estábamos viendo el potencial de los viajes. En esa misma llamada nos pidieron cotizar 200 impermeables, ¿cómo podríamos traer 200 impermeables? La pregunta quedó en el aire unos instantes cuando un amigo nos sugirió ¿Y si los hacen aquí?, esa simple pregunta desató la magia.

Para ese momento ya teníamos bastantes respuestas a las necesidades de clima y ropa de los ciclistas. Iniciaron nuestras primeras experiencias sobre diseñar y confeccionar ropa especializada para ciclistas urbanos.
“Algunas veces se gana otras se aprende”

El camino ha sido más difícil de lo que podrías imaginar, cuando hicimos aquellos primeros impermeables de vinilo se veían muy bien, tenían ya nuestras primeras necesidades plasmadas en ventilación y reflejantes. Pero el material no fue el adecuado, las quejas en twitter eran claras: “Se rompió mi impermeable”. Así que tomamos una decisión, no podíamos fabricar algo que se rompiera, “si se rompe te lo cambiamos”, queríamos hacer la diferencia. Para ese momento, toda nuestra inversión se convirtió en pérdida económica. Vendimos la mitad de los impermeables y la otra mitad fue reposición.

El siguiente año mejoramos materiales e hicimos los primeros cubrezapatos, pantalones y las primeras faldas impermeables. Estuvieron bien, pero queríamos ir más allá. Nos faltó la chamarra y muchos clientes mencionaron “quiero el conjunto completo”.

Fuimos por más, trabajamos 8 meses en nuestro primer conjunto hecho de microfibra. Pero nos enfrentamos a otro reto: maquila. “Para entrar a mi taller debes producir millares”. Teníamos cero experiencia en cuanto a producciones grandes, pero dimos en el clavo con ese conjunto. La respuesta fue muy buena y nos alejamos por completo de la versión de vinilo, esos dos años ayudamos a que muchos ciclistas llegaran menos mojados y más visibles a sus destinos.
Punto de quiebre

Seguir con este negocio o abandonar, si seguiamos debíamos prepararnos. Hicimos un coaching de negocios y entre tantas preguntas que no hicieron apareció esta: ¿Por qué sólo lluvia? Es tanto el esfuerzo y tantas las necesidades que tenemos los ciclistas, que por qué enfocarnos únicamente a una. Tomamos nuestra primer desición y pensamos hacer otras prendas debería ser más sencillo. (Este es el punto de la historia en el que todos ríen.)

Hemos logrado un primer invierno con los chalecos térmicos y para verano rompevientos fabricados con tela con tecnología.
Queremos más

A lo largo de este tiempo, hemos descubierto que todo en nuestras producciones necesita un equilibrio de diseño, materiales, procesos, producción, exposición, marketing, finanzas. Durante este último año, hemos cobrado consiencia de lo que estamos haciendo, hemos comenzado a echar raices y el equipo de trabajo comienza a conformarse. Tenemos grandes proveedores y hemos hecho nuevos amigos. Estamos muy contentos con todas aquellas personas que forman parte de la cadena de colaboración para que HR continúe en el camino.

Queremos que sepas que cada prenda Hongo Ride forma parte de una producción única, diseñada y producida por manos mexicanas, y al adquirirla con ello colaboras a que este país, genere empleos. Colaboras a que este país mejore.

HR está encontrando ese balance y después de nuestra primera jornada de 5 años. La frase que mejor nos define es “Para mantener el equilibro, necesitas mantenerte en movimiento”.

Hongo Ride es la primera marca de ropa mexicana para ciclistas urbanos & outdoor lovers.

Mónica Regina Sánchez y Aarón Borrás.